Los dos manantiales que alimentan el amor.

El amor es más deseado y conocido por sus manifestaciones y sus promesas.

Se manifiesta en unidad, cuidado, detalles, atenciones, etc., y sus promesas son permanencia, mejora continua hasta lo inimaginable tanto como sueños y utopías.

Ya sea amor materno y paterno, de pareja o de amistad.

Por el contrario, el estado de no-amor se refleja en la división consigo y con otros,  en el descuido físico, emocional, social, económico, etc., hay desesperanza, pesimismo y se espera lo peor.

Por eso es importante saber cuáles son los manantiales de los cuales brota el amor para conseguirlo, cuidarlo y si es necesario, sanarlo.

Por la naturaleza animal del hombre-mujer, la primera fuente que alimenta el amor es el manantial de la pasión, la segunda fuente del amor se deriva de la naturaleza espiritual del hombre-mujer y es el manantial de la inteligencia.

La pasión

La pasión es la fuerza interior que fluye desde la aspiración hacia lo deseado impulsa grandes hazañas, llena de poder increíble y aumenta la capacidad física e intelectual en complicidad con todas y cada una de las emociones de la persona, debiendo ser enfocada y modulada por la voluntad con las virtudes de la fortaleza y de la templanza para actuar allí donde se requiere sacrificio, en el caso de la fortaleza y, para evitar la acción allí donde la pasión quiere hacer de las suyas, en el caso de la templanza.

¿Cómo funciona?

Según el temperamento de cada uno la pasión se manifiesta como una energía interior que envuelve todo el ser haciéndolo sentir con el poder de:

  • la entrega total de sí al otro
  • o capaz de recibir total y absolutamente al otro.

El riesgo de la pasión

Pero la pasión en sí misma, sin medida, sin auto-regulación, ni dirección y orden es una simple expresión de la naturaleza de la bestia que habita en cada un@ de nosotros y es muy peligros@ dejada sin un rumbo.

La inteligencia.

La inteligencia es la facultad que facilita a las personas organizar sus percepciones, procesarlas y construir a partir de ellas conceptos claros, juicios verdaderos y argumentos lógicos respecto de las porciones de realidad que cada uno experimenta. La inteligencia busca la verdad de las cosas. Encuentra las personas verdaderas y las verdaderas formas de trato.


Foto de Timothy Dykes

¿Cómo funciona?

Según la herencia de cada uno, su contexto y aprendizaje, la inteligencia en complicidad con la voluntad de cada persona es la responsable de alimentar la pasión donde no la hay (fortaleza) señalándole lo que es verdadero (o presentando lo falso como verdadero), auto- regular, dar dirección y orden allí donde se pretende desbordar (templanza) estableciendo los límites correctos (o presentando lo incorrecto como correcto).

Los riesgos de la inteligencia

Una inteligencia sin educación o mal formada se equivoca al percibir, dirigiendo su atención a personas incorrectas y si acaso elige percibir las personas correctos, procesa de manera equívoca o contaminada la realidad, llegando a distorcionar los conceptos de la realidad con juicios pretendidamente verdaderos que en realidad son falsos como soportes de argumentaciones fuera de toda lógica. Una inteligencia falsa e incorrecta hace que la voluntad y la pasión se gasten en asuntos sin sentido, estériles y en el peor de los casos problemáticos.

Conclusión

El filósofo Platón contaba que la persona es como una carroza con dos caballos briosos dirigidos por un conductor. Decía que la carroza representa la vida de una persona, que el conductor es la inteligencia y los caballos representan uno a la fortaleza y el otro a la templanza (pasiones). Si el conductor dirige bien los caballos la carroza llegará a su justo destino, de otra manera la fortaleza y la templanza (pasiones) por exceso o defecto, llevarán la carroza a donde nunca lo deseó el conductor.

¿Y a ti que te dirige?

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