Diálogos sobre maternidad

De madre Cramca a madre Gaorqui

“¿Alguna vez te preguntaste si esto tenía algún sentido? Es decir, ¿Si existía alguna otra razón para hacerlo, si había algún propósito?”

Tuvimos nuestro primer encuentro tiempo atrás y los círculos de Luna ya formaban parte de nuestro día a día. 
A pesar de las muchas historias que escuchamos, Imserig nunca mostró dudas al respecto. ¿Y por qué dudaría? Ella era una Gaorqui que desafió a su tradición al elegir cuidar y educar a su gaoruno, una elección poco común entre ellos.  
Para mí la respuesta era clara. Ser madre tenía un propósito y uno muy grande.

En mi caso responder aquella pregunta era considerablemente sencillo pues desde muy pequeña me enseñaron el valor de la maternidad. 

Ser madre es una misión

Era una vocación, una misión.  En mi clan, hombres y mujeres eran entrenados para llevarla a cabo, conocían de memoria el papel fundamental que la maternidad y la paternidad tenía en la permanencia en nuestro clan. Ellos procurarían a los herederos del clan, de su cultura, sus tradiciones, su fortaleza y su evolución. 

¡En ellos estaba la responsabilidad de dejar a la siguiente generación!

Por eso, todos recibíamos un entrenamiento integral, nos preparábamos mucho tiempo antes física, mental y emocionalmente.

El trabajo de una madre involucra todo el ser, te pone a prueba, te reta y mide tu fortaleza y los Cramca lo sabemos.
Este era mi origen, para mí era claro. Aquella era mi vida y mi tradición. Pero no era la única forma de ver las cosas y aquella pregunta me recordó que Imserig no provenía de nuestro clan sino que era una Gaorqui.  

 

Una visión diferente

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